
Crunnchu era un rico campesino que, un día, estando solo en su casa de pronto entró una preciosa doncella la cual se puso a hacer las labores del hogar. Sin pronunciar palabra atendió las labores domésticas y al ganado, sirvió la comida al hombre…todo bajo el silencio más absoluto. Después de esto se metió en la cama con Crunnchu con quien hizo el amor, quedando embarazada, y desde ese momento en aquel hogar la riqueza creció y ambos gozaron de bienestar y prosperidad.
Llegó un día en el que Crunnchu tenía que marchar a la asamblea de Ulster pero ella le pidió que no fuera ya que allí solo desgracias ocurrirían, pero el hombre insistió en que era su obligación acudir pidiéndole Macha (que así se llamaba la mujer) que lo único que le pedía era que no mencionase en aquel lugar su nombre.
En la Asamblea uno de los acontecimientos más importantes era la carrera de caballos, la cual ganaron los equinos del rey. Todos acudieron a la tribuna a felicitar al monarca pero Crunnchu no pudo resistirlo y gritó que su mujer podría ganar a esos caballos. El rey, molesto, ordenó que llevasen a la mujer de inmediato ante él y así ocurrió. Cuando Macha estaba delante del rey le pidió que se apiadase de ella puesto que estaba apunto de dar a luz, pero este rehusó el postergar la carrera ya que estaba impaciente por demostrar que sus caballos eran superiores a la mujer.

Macha amenazó con proferir una maldición sobre todo el pueblo de Ulster, cosa que al monarca no le dio importancia ordenando que llevasen a sus caballos para comenzar la prueba. Macha se soltó su larga melena, inició la carrera y llegó a la meta antes que los caballos. Justo en ese momento lanzó un grito desgarrador y murió, dando a luz a gemelos (una niña y un niño), pero en su último aliento lanzó la maldición, que decía:
«Desde ahora la ofensa que me habéis preferido os avergonzará a cada uno de vosotros. Ante una batalla, opresión o peligro, seréis abatidos por una gran debilidad y sufriréis los mismos dolores que sufre una mujer en el parto: esos dolores durarán nueve días y esta maldición perdurará durante nueve generaciones»
Y de esta manera murió. Sus hijos dieron nombre a Ulster y durante nueve generaciones los hombres sufrieron su maldición.

Bibliografía:
«Las tres leyendas célticas de Macha», M. Alberro
